Pues andaba yo un día por las calles de un Madrid muy diferente al de hoy: andaba yo por las 17 primaveras-Aún estábamos muy lejos de inventarse el botellón y si rondaba el hambre a muchas gentes a la vez que estaban en posesión de otros sentimientos: entre ellos el amor.
<<<Hacia solo tres años en que un muchacho, había abandonado los campos: -sus campos- por lo que sus manos apenas se habían desprendido de los callos propiciados por la azada o el arado... en el barrio los otros chicos, se burlaban de el o al menos lo pretendían en un principio, convencidos algunos de aquellos chavales de que todo lo sabían.
Un buen día, por los aledaños de su barrio, huyendo de aquellos antipáticos "amigos", no muy lejos, se encontró a una muchacha, un par de años mas joven y... bueno, estaba no muy lejos de otras, sola y visiblemente triste... era domingo. -No recuerdo si de el muchacho, su saludo fue un! hola! o preguntó porque estaba sola, lejos de las otras chicas- Momentos después en alegre camaradería, charlaban: ELLA, no tenía padre y procedía de un pueblo a unos 50 kilómetros de Madrid... El- ya lo he señalado- de otro de los muchos pueblos, que muchos jóvenes abandonaron, por necesidades que no vienen a cuento. Y... Loli: ese personaje invisible que nos dibujan con alas y que llaman cupido o algo así, revoloteó alrededor de aquellos dos muchachos, aparentemente tristes, y! zas!, les lanzó un flecha: una flecha punzante y certera.
Tanto es asi, que a partir de ese día, se aventuraban andando hasta el Retiro, siempre cogidos de la mano: (Para aquellos que no lo sepan, cabria señalar, que la severidad del régimen de aquellos tiempos prohibía ir mas lejos, en gestos de amor...! vano empeño!) Tras unos árboles, llegó el primer beso, y después muchos más... y tras estos otras muchas hermosas caricias, en cualquier lugar solitario, o al abrigo de la oscuridad... pecando, según la falsa moral de la época. Tanto es así, que compartiendo penas y alegrías, en cualquier hueco que dejaba la lucha tras el pan, aquellos muchachos, con la flecha clavada profundamente, crecían: crecían amándose! Y como se amaban!! Y como hasta las cosas mas simples les hacían reír! Y como deseaban encontrarse, estar solos, contarse todo! El tuvo que marcharse al Ejercito. Ella lloró, El... también pero ella no lo supo. Cartas, Tristezas... y mas tristezas a medida que transcurrían los días y las cartas eran mas frías. Cupido se estaba alejando. El flechazo se estaba acabando. Uno de ellos-que yo sepa, sufrió.
Hubo otros encuentros: ya nada era igual. Con los años-me cuentan- solo les quedó el recuerdo, de aquella juventud: un hermoso recuerdo.
Un hermoso recuerdo porque otra flecha surcó los aires, en otro lugar cualquiera; en otra primavera, y esta si: esta fue una flecha duradera.
Y caminaron, sin duda con flechazos separados, los caminos de la vida, y en esta la lucha. Y en la lucha, apareció de pronto el llanto de un chiquillo a cantarle nanas, y puede que otro, y, alguno mas, que creció y después supo del mismo amor. Y se repitieron las nanas, y... bueno hoy unos viejecitos, cogidos de la mano, pasearán por el parque, cogidos de la mano, con toda una vida de lucha, acuestas, amándose.
Son exactamente las tres de la mañana, en que escribiendo esta sencilla historia, estoy pensando, en mi y en todos los viejecitos que hoy, con muchos años acuestas, viven su especial San Valentín. El mío, dentro de u8nos instantes, será, silenciosamente, me cobijaré en mi lecho, junto a ELLA, le pasaré mi mano fría por su rostro y en un cariñoso reproche, me estará diciendo:! Te quiero! Mas tarde leerá "este cuento" y me abrazará muy fuerte: tan fuerte como para hacerme saber que el amor no tiene edad.
JM (LIBERTAD)
<<<Hacia solo tres años en que un muchacho, había abandonado los campos: -sus campos- por lo que sus manos apenas se habían desprendido de los callos propiciados por la azada o el arado... en el barrio los otros chicos, se burlaban de el o al menos lo pretendían en un principio, convencidos algunos de aquellos chavales de que todo lo sabían.
Un buen día, por los aledaños de su barrio, huyendo de aquellos antipáticos "amigos", no muy lejos, se encontró a una muchacha, un par de años mas joven y... bueno, estaba no muy lejos de otras, sola y visiblemente triste... era domingo. -No recuerdo si de el muchacho, su saludo fue un! hola! o preguntó porque estaba sola, lejos de las otras chicas- Momentos después en alegre camaradería, charlaban: ELLA, no tenía padre y procedía de un pueblo a unos 50 kilómetros de Madrid... El- ya lo he señalado- de otro de los muchos pueblos, que muchos jóvenes abandonaron, por necesidades que no vienen a cuento. Y... Loli: ese personaje invisible que nos dibujan con alas y que llaman cupido o algo así, revoloteó alrededor de aquellos dos muchachos, aparentemente tristes, y! zas!, les lanzó un flecha: una flecha punzante y certera.
Tanto es asi, que a partir de ese día, se aventuraban andando hasta el Retiro, siempre cogidos de la mano: (Para aquellos que no lo sepan, cabria señalar, que la severidad del régimen de aquellos tiempos prohibía ir mas lejos, en gestos de amor...! vano empeño!) Tras unos árboles, llegó el primer beso, y después muchos más... y tras estos otras muchas hermosas caricias, en cualquier lugar solitario, o al abrigo de la oscuridad... pecando, según la falsa moral de la época. Tanto es así, que compartiendo penas y alegrías, en cualquier hueco que dejaba la lucha tras el pan, aquellos muchachos, con la flecha clavada profundamente, crecían: crecían amándose! Y como se amaban!! Y como hasta las cosas mas simples les hacían reír! Y como deseaban encontrarse, estar solos, contarse todo! El tuvo que marcharse al Ejercito. Ella lloró, El... también pero ella no lo supo. Cartas, Tristezas... y mas tristezas a medida que transcurrían los días y las cartas eran mas frías. Cupido se estaba alejando. El flechazo se estaba acabando. Uno de ellos-que yo sepa, sufrió.
Hubo otros encuentros: ya nada era igual. Con los años-me cuentan- solo les quedó el recuerdo, de aquella juventud: un hermoso recuerdo.
Un hermoso recuerdo porque otra flecha surcó los aires, en otro lugar cualquiera; en otra primavera, y esta si: esta fue una flecha duradera.
Y caminaron, sin duda con flechazos separados, los caminos de la vida, y en esta la lucha. Y en la lucha, apareció de pronto el llanto de un chiquillo a cantarle nanas, y puede que otro, y, alguno mas, que creció y después supo del mismo amor. Y se repitieron las nanas, y... bueno hoy unos viejecitos, cogidos de la mano, pasearán por el parque, cogidos de la mano, con toda una vida de lucha, acuestas, amándose.
Son exactamente las tres de la mañana, en que escribiendo esta sencilla historia, estoy pensando, en mi y en todos los viejecitos que hoy, con muchos años acuestas, viven su especial San Valentín. El mío, dentro de u8nos instantes, será, silenciosamente, me cobijaré en mi lecho, junto a ELLA, le pasaré mi mano fría por su rostro y en un cariñoso reproche, me estará diciendo:! Te quiero! Mas tarde leerá "este cuento" y me abrazará muy fuerte: tan fuerte como para hacerme saber que el amor no tiene edad.
JM (LIBERTAD)
Bonita historia Libertad, aunque la primera a la vez algo de desamor como en mi poema.
Son como ya dije en otra ocasión etapas, en las que uno tiene de todo, amores, desamores, alegrias, tristezas, soledad, en fin de todo
No quiero decir que haya tenido muchos amores, pero alguno de esos de juventud, que por circunstancias no han cuajado, eso si, en todos puse el corazón y como tu dices, algun beso y paseos cogidos de la mano, y te diré que a pesar de que no llegaran a buen término, jamás he guardado rencor, solo eso, una espinita, pero he conservado siempre el buen recuerdo del momento.
Hasta que en un viaje a Lourdes, en una excursión conocí a mi marido, vamos a hacer en octubre 20 años de matrimonio y te diré que soy feliz, estoy enamorada y el no digamos, a veces le regaño, en el buen sentido porque todos los dias se los pasa diciendome guapa, te quiero, bonita,.... y le digo que me cansa. ¿Sabes cuales su respuesta? Que cuantas mujeres quisieran que sus maridos les dijeran eso.
Y es cierto y lleva toda la razón del mundo. Nos queremos, tenemos un hijo de 18 años, fruto de esa semilla del amor y más adelante sabreis algo de la semilla, para él también escribi algo
Solo quería con esto ratificar un poco tu historia, que creo es la historia de casi todos los humanos, amor, desamor, pero como tú, siento ese calor de mi amado cuando al acostarme me rodea con sus brazos y me dice TE QUIERO, y silenciosamente le digo YO TAMBIËN
Estoy contigo en que el amor no tiene edad
Un abrazo Libertad, feliz día para ti y para todos
Son como ya dije en otra ocasión etapas, en las que uno tiene de todo, amores, desamores, alegrias, tristezas, soledad, en fin de todo
No quiero decir que haya tenido muchos amores, pero alguno de esos de juventud, que por circunstancias no han cuajado, eso si, en todos puse el corazón y como tu dices, algun beso y paseos cogidos de la mano, y te diré que a pesar de que no llegaran a buen término, jamás he guardado rencor, solo eso, una espinita, pero he conservado siempre el buen recuerdo del momento.
Hasta que en un viaje a Lourdes, en una excursión conocí a mi marido, vamos a hacer en octubre 20 años de matrimonio y te diré que soy feliz, estoy enamorada y el no digamos, a veces le regaño, en el buen sentido porque todos los dias se los pasa diciendome guapa, te quiero, bonita,.... y le digo que me cansa. ¿Sabes cuales su respuesta? Que cuantas mujeres quisieran que sus maridos les dijeran eso.
Y es cierto y lleva toda la razón del mundo. Nos queremos, tenemos un hijo de 18 años, fruto de esa semilla del amor y más adelante sabreis algo de la semilla, para él también escribi algo
Solo quería con esto ratificar un poco tu historia, que creo es la historia de casi todos los humanos, amor, desamor, pero como tú, siento ese calor de mi amado cuando al acostarme me rodea con sus brazos y me dice TE QUIERO, y silenciosamente le digo YO TAMBIËN
Estoy contigo en que el amor no tiene edad
Un abrazo Libertad, feliz día para ti y para todos