Hombres y mujeres: obreros todos, abiertos a peñas y alegrías en los tajos; portadores de atadas de tristezas, quisiera hoy alejarme de tantos nortes helados que os soplaron y y os arrastran cada día. Voy a detenerme hoy, en vuestro sudor abundante y transparente, acusando, a quienes lo mancillan, a quienes se apropian de tu semilla, propiciando, mil males desde lo antiguo. Hoy voy a nombrar, aquellos, y los modernos "señores", chupeteros de sudores, galopantes al peldaño de la astucia, pisoteando ... (ver texto completo)
