Yo recuerdo este instante y, aunque la
vaca parece estar cansada y los mozos muy confiados (la entrada al portalejo está abierta y eso es síntoma de relajación)al echarle la soga y hacerle daño en las orejas emprendió una carrera que ocasionó varios contusionados más por la estampida de la gente que por el ímpetu del animal. Es que grandes y pequeños, viejos y nuevos se habían bajado a la
plaza bastante confiados. El animal dio varias vueltas al recinto parándose delante de la
casa de Angel Tobarra.
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