El hecho cierto es que tenemos montañas de carbón, tenemos instalaciones que están dotadas de los últimos adelantos para producir energía sin apenas contaminación. Me mostrasteis el aprovechamiento de los restos del proceso de combustión y las posibilidades que había de apurar todavía el reciclaje de los materiales de desecho.
Lógicamente, a mí se me escapa el alcance de estas cuestiones, pero cabe la pregunta de si se debe cambiar de planes cuando todavía las grandes inversiones que se han hecho se van a olvidar cuando están en plena capacidad de producción. Lo más seguro es que los que han tomado esta decisión hablarán de rentabilidades económicas y de la necesidad de ser competitivos en el mercado de la energía. Es esto lo que me lleva a recordar lo que nos dijo (y nos viene repitiendo) el papa Francisco cuando nos ... (ver texto completo)