Mi memoria es magnífica para olvidar.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
El recuerdo es vecino del remordimiento.
Lo verdadero es demasiado sencillo, pero siempre se llega a ello por lo más complicado.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Una buena gran parte del arte del bien hablar consiste en saber mentir con gracia.
No hables mal del puente hasta haber cruzado el río.
La sabiduría de los sabios y la experiencia de los siglos pueden conservarse en las citas.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
No quiero pensar porque no quiero que el dolor del corazón se una al dolor del pensamiento.
Pájaro viejo no entra en jaula.
Jamás viene la fortuna a manos llenas, ni concede una gracia que no haga expirar con un revés.
Sólo una persona mediocre está siempre en su mejor momento.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.