El convencimiento de que la planta no se va a cerrar, sin ofrecer la mínima garantía, es una osadía imprudente. La mayoría de trabajadores de Elcogás, así como muchos trabajadores y vecinos de la localidad, estamos convencidos de la viabilidad de la central. Pero los intereses del oligopolio, que aún no se ha pronunciado más que en sus peticiones al gobierno para que les regale el carbón nacional, no siempre corresponden con los intereses socio-económicos de la población o el sentido común. No tenemos ... (ver texto completo)
Lo que los señores que deciden sobre Elcogás se juegan en esta partida es mucho más (para ellos por supuesto) que 300 o 1500 puestos de trabajo, en otras ocasiones han firmado muchos más despidos y después lo han celebrado (el esfuerzo negociador, se entiende ¿no?) con una buena cena en la que han participado de “espías” algunos dirigentes sindicales. Se juegan su lugar en ese estanco y “pequeño” mercado interno que es el propio oligopolio.