Agua Amarga y Navarro Piquer han protagonizado así la última gran chapuza de la ciudad minera, el último gran proyecto anunciado por el ex alcalde Joaquín Hermoso Murillo, meses antes de que presentara su renuncia y de que fuera imputado por presunta prevaricación administrativa en el caso Plaza de Toros, obra ejecutada precisamente por Navarro Piquer.
La empresa andaluza
Agua Amarga ha invertido hasta la fecha cinco millones de euros (el
Ayuntamiento percibió un millón por aprovechamiento urbanístico) en la urbanización de una zona que, de momento, albergará el hipermercado E. Leclerc, cuyas obras prosiguen en la actualidad. No obstante, la idea es que esta zona se convierta en una gran superficie comercial de 30.000 metros cuadrados, merced a una inversión de 30 millones de euros, en la que se instalarían más establecimientos.