Después de casi un año de escribir lo que antecede, vuelvo a entrar en la p´gina de este pueblode maravilla. Encuentro mi propio
mensaje y pienso "¿Quién me va a escribir si no he dejado un
correo !" -De mi paso por el
pueblo, recuerdo a doña Feliciana
Esquinas Porrero que vivía muy cerca de la
Casa de Dulcinea. Tuvo ella para mí gestos maravillosos de cordialidad. Yo llegaba de
Argentina como una turista pero más que nada como una enamorada de
España, de los
pueblos relacionados con la literatura
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