Por supuesto que para nada se molestó el abuelo, los acompañó en coche y volvió andando, ya no llovia, aún si hubiese llovido, no compensa coger el coche para llegar aquí, estamos tan cerca, que solo en cargar y descargar el coche, te mojas más que echando a andar.
Lo malo es encontrar aparcamiento, mira las vueltas que di yo el día que fui, venga pasar por vuestra puerta y ningún hueco hasta que ante mis ojos estaba aquel en la plaza de minusválido…