Aunque aquí tampoco hay que olvidar a los trabajadores de las empresas auxiliares, que según algunos integrantes de la plantilla de Encasur, están en torno a trescientos.
Pero ante este cruel destino parece que Puertollano permanece sordo escuchando solo el ruido de las proclamas a favor de la permanencia de Elcogas apoyando mayoritariamente, como no podía ser de otra manera, a sus trabajadores. Mientras que con los mineros está ocurriendo lo que interesa a Endesa. Despacio, sin ruidos ni sobresaltos y sin prisa pero sin pausa, abocando al cierre el último vestigio de la minería en Puertollano a base de prejubilar o trasladar a los trabajadores de su plantilla mientras ... (ver texto completo)