Buenos días,
amigos diogeneros.
Ayer llegué muy cansado y se me pasó agradecer vuestras condolencias por el fallecimiento de nuestro tío
Santos. Gracias de corazón.
También se me olvidó felicitar a Oristela por su
santo y cumpleaños. Muchas
felicidades para ella y que cumpla muchos más.
Me despido, hasta la
noche o hasta la próxima, según cuadre.
Besotes.