En esta
noche de casi
invierno, y mirando por la
ventana, viendo semáforos, gente anónima que no conozco, luces de neón y un trasiego de
coches como hormigas, os escribo desde este piso de 65 metros cuadrados que tengo en
Madrid. Me acuerdo de vosotros, mi gente, gente de
Almedina, y me imagino que ya deben empezar las
chimeneas a echar humo... Y debe hacer tanto frío como en Madrid.