EL TAZÓN DE MADERA.
Un viejo se fue a vivir con su hijo,
su nuera y su nieto de cuatro años,
ya las manos le temblaban, su vista
se nublaba y sus pasos flaqueaban.
La
familia completa comía junta en
la mesa, pero las manos temblorosas
y la vista enferma del anciano
hacía el alimentarse un asunto difícil.
Los guisantes caían de su cuchara
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