Monolito
Cuando tengas miedo, ven y te daré valor, mas cuando te sientas valiente, ven y lucharemos juntos hasta la victoria final.
Debes saber que tu llanto me hace llorar, mientras que tu risa y tus cantos son mi mayor alegría.
Amigo ...
Cuando estés triste, ven y te daré alegría, mas cuando estés alegre, ven que reiremos, bailaremos y cantaremos juntos.
Dios entonces encontró en el un hombre disponible para preparar Su camino. Quien no se prepara ante el Señor no recibirá la gracia de su venida. Cristo vino, Cristo vendrá por segunda vez, Cristo está entre nosotros.
Juan Bautista es un gran ejemplo. Se fue al desierto a rezar, a meditar la Palabra, a buscar conversión por medio de la penitencia.
Adviento es un tiempo de espera, pero una espera activa, en la venida del Salvador. Es tiempo de oración y penitencia porque preparamos nuestro corazón renunciando al pecado. También es tiempo de alegría y esperanza por la venida de Jesús.
Que en este Adviento vayamos dando cada vez más un sí incondicional al proyecto y a la propuesta de Dios y abramos nuestro corazón y nuestra mente al Señor que viene.
En cada uno de los domingos de Adviento se enciende una vela de la corona de Adviento como símbolo de la llegada de la Luz al Mundo.
Del 17 al 24 de diciembre meditamos los hechos históricos que sucedieron antes del nacimiento de Cristo y en el significado que ellos tienen.
Al mismo tiempo que nos disponemos a un nuevo nacimiento del niño de Belén, esperamos con constancia y confianza su Segunda Venida, la plena realización de sus promesas a los hombres.
El Adviento dura cuatro semanas: comienza el domingo más cercano a la fiesta de San Andrés (30 de noviembre) y culmina en vísperas de Navidad, teniendo así las comunidades, cuatro domingos para dedicar la preparación y meditación de las promesas realizadas por Dios a lo largo de la Historia de la Salvación.
Al celebrar la liturgia del Adviento la Iglesia actualiza la espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de la Segunda Venida.
Con el Adviento, la Iglesia, comienza el año Litúrgico:
· Celebra la llegada de Cristo con los hombres con una gran fiesta a la cual llamamos Navidad.
El Adviento nos debe hacer crecer en nuestra convicción de que Dios nos ama y nos quiere salvar y quiere acrecentar nuestro amor agradecido a Dios.
La palabra Adviento significa "llegada", e indica el espíritu con que los cristianos deben vivir. Es la preparación para la llegada de Cristo. Esta preparación es la conversión del corazón acompañado de gozo y alegría, esperanza y oración.