En vuestros argumentos, vecinas, se detecta como siempre, lejos de buscar una igualdad, el anticlericalismo que os motivó en el siglo pasado a asesinar a obispos, curas, monjas, y a quemar iglesias y conventos. Para que haya una igualdad, primero hay que tener una libertad. Y si me décís que tan democrática era la 2ª República, no sé por qué no se respetaba la libertad religiosa y se cometieron aquellos atropellos. Más de un tercio de las custodias, cálices y demás ornamentos sagrados de metales ... (ver texto completo)