La conocí poco, la verdad sea dicha. Pero lo poco que la conocí, pude apreciar un grado de humanidad en su persona poco habitual, y sobre todo una especial predilección por ver lo positivo de la vida. Era una mujer vital con sus cinco letras, venerable, imaginativa, temperamental, alegre, latente.
Al margen de todo lo anterior sabía valorar lo que no tiene valor como mis propios
mensajes en este
foro, de los cuales hacía un mundo, cuando no son nada y no cesaba en halagos hacia mí, animándome
... (ver texto completo)