Es hablar de la matanza y acordarme de un montón de olores. Con razón dicen que los recuerdos de la nariz se quedan dentro de uno toda la vida.
sobre todo cuando se hacia el adobo de las morcillas y los chorizos esa olor a es pecias, y cuando se cocian estabamos deseando q se reventara alguna para comerla y q fiestorras se montaban en el chorraero bajo lavando las tripas (, mi madre) son tantos q cuando vienen a la mente sonries sin darte cuenta