Es incrfeíble lo que se puede echar de menos algo cuando lo has pasado bien. Y quizá lo que me pasó a mí, y no solamente a mí, sino a los de mi generación -¡Aupa 1986!- fue que segundo de bachillerato fue un gran año. éramos los mayores, nos llevábamos bien con todo el mundo porque todo el mundo nos conocía y nuestra relación con los profesores era realmente buena. Nuestra alegría era sana y creo que nosotros también dejamos huella. Mis compañeros siguen siendo mis
amigos, los quiero a todos muchísimo
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