De nuevo de ruta a la piedra del agujero. El lunes, Manuel, su mujer y yo a las seis de la tarde, emprendimos la ruta, fuimos en coche hasta el Pozo de la Nieve y desde allí cogimos el sendero bordeando la piedra dando vista a la Hueta y comenzamos a subir por el sendero del ganado entre los romeros adormecidos por la falta de agua. Cumplimos nuestro objetivo, una vez arriba la imagen de la sierra nos daba la bienvenida, el horizonte al atardecer, el olor a tomillo seco, recién pisado, el paisaje ... (ver texto completo)
¡Qué maravilla, Anto! Y pensar que estamos un montón de sileños que no conocemos nuestra sierra!
Sin duda, haciendo esas rutas, el espíritu se llena de optimismo y acumula fuerzas para enfrentarse luego a los quehaceres de la vida cotidina.
Saludos.
Sin duda, haciendo esas rutas, el espíritu se llena de optimismo y acumula fuerzas para enfrentarse luego a los quehaceres de la vida cotidina.
Saludos.