Aunque estés lejos, te contemplo.
Aunque estés lejos, te entregas a mí
En un presente que nada puede destruir.
Rodeas mi vida, eres mi
paisaje.
Me envuelves una y otra vez con tu risueña grandeza.
Cuando vuelva a oscurecer,
Aunque no hubiera reposado en
tus orillas,
No habría dejado de conocer tu grandeza,
Porque la marea de mis sueños
Me lleva hasta tu enorme belleza.