Ya pasó la navidad y el alumbrado se ha quitado pero el reloj sigue con su marcha rápida y hoy lleva media hora de alelanto. Los genaveros que lo sabemos no hacemos caso pero los inmigrantes de la aceituna están desconcertados. Pedro, por favor, tan difícil es ponerlo en hora.
Diselo a tu alcalde y que lo traiga de nuevo. Aunque permíteme que te diga que dudo de que ayuntamientos tan pequeños como los nuestros puedan soportar la carga de gastos que suponían todas aquellas corridas que dieron renombre a Villarrodrigo. Pero déjanos tranquilos con este tema que a nosotros no concierne.
Animo genaveros porque estais llamados a nuevas empresas como las del aceite ecológico que pueden suponer para el pueblo una inyección económica importante.
Apreciado Diego,no importa quien yo sea sino que tu padre está bien. Sólo dile que soy de los chiquillos de la Placeta y que en los años sesenta jugamos bastante en los terraplenes que había debajo de la casa de tu abuela y, también, en la fábrica de aceite de la España.
Espero que veas el comentario que te hago respecto al milagro de la langosta en su lugar correspondiente y que sepas que yo nunca te consideré traidor pues eso te lo dice alguien de Villarrodrigo porque sumas entradas a la página ... (ver texto completo)
Es rebonico jeje.
Ay ese billarodrigo que bonico que es.
En todo caso sera "vuelve".
Kereis dejar de darle visitas a genave que ya van casi los primeros!
Y en que foto me has visto?
Hola solo mandar un beso y un abrazo a la familias suarez y sanchez las mejores.a.s.s.
Vuelvo a saludar a mi amigo y compañero manolín a.m.
Saludo muy cordial para mi amigo y compañero manolín. A.m.
Habrá que ir buscando fotos nuevas
Que los genaveros nos llevan mucha ventaja
Niños un saludo.
Nos llega un rumor que alguien nos gustaría confirmara. En la plaza de la República en el centro de París, existe un estudio de cine que regentan dos muchachos con notable éxito.Aunque nacidos en Francia parece ser que ambos llevan sangre genavera pues sus padres son de aquí.
Esta foto me trae a la memoria al genial, inimitable y siempre querido Santiago Moya. ¡Qué habilidad con las vacas!