Y apresúrate, porque salió con grandísima prisa de Egipto, como se cuenta en el Éxodo. Yven, porque salió siguiendo a su Esposo. Y dice luego todo aquello que la convida a salir. Porque ya, dice, el invierno y los tiempos ásperos de tu servidumbre han pasado, y ya comienza a aparecer la primavera de tu mejor suerte. Y ya, dice, no quiero que te me demuestres como rosa entre espinas, sino como paloma en los agujeros de la barranca, para significar el lugar desierto y libre de compañías malas a do ... (ver texto completo)
Mas llegando a este punto, que es el fin de su edad la primera y el principio de la segunda, la manera como Dios la trató, es lo que luego y en el principio de la segunda parte del libro se dice: «Levántate y apresúrate, amiga mía, y ven; que ya se pasó el invierno y la lluvia ya se fue» con lo que después de esto se sigue. Lo cual todo por hermosas figuras declara la salida de esta santa esposa de Egipto. Porque llamándola el Esposo a que salga, significa el Espíritu Santo, no sólo que el Esposo ... (ver texto completo)
Y porque ella era pequeña entonces, esto es, de pocas personas en número, y esas esparcidas por muchos lugares y rodeadas por todas partes de infidelidad, por eso la llama allí, y por regalo la compara a la rosa, que las espinas la cercan. Y también es rosa entre espinas porque, casi ya al fin de esta niñez suya, y cuando comenzaba a florecer y brotaba ya afuera su hermosa figura, haciendo ya cuerpo de república y de pueblo fiel con muchedumbre grandísima (que fue estando en Egipto, y poco antes ... (ver texto completo)
Y así, por esta causa misma, el Esposo entonces no se le descubre del todo, ni le ofrece luego su presencia y su guía, sino dícele que si le ama como dice, y si le quiere hallar, que siga la huella de sus cabritos. Porque la luz y el conocimiento que en aquella edad dio guía a la Iglesia fue muy pequeño y muy flaco conocimiento en comparación del de ahora.
Y si el aire y el agua me maltratan de fuera, la palabra que me es dada y la prenda que de ella en el alma tengo, me enriquece y alegra. Y si los hijos de mi madre se encendieron contra mí, porque viniendo de un mismo padre el ángel y yo, el ángel malo, encendido de envidia, convirtió su ingenio en mi daño; y si me pusieron por guarda de viñas sacándome de mi felicidad al polvo y al sudor y al desastre continuo de esta larga miseria; y si la mi viña, esto es, la mi buena dicha primera, no la supe ... (ver texto completo)
Y porque tenía entonces la Iglesia presentes y como delante de los ojos dos cosas, la una su culpa y pérdida, y la otra la promesa dichosa de su remedio, como mirándose a sí, por eso dice allí así: «Negra soy, más hermosa, hijas de Jerusalén, como los tabernáculos de Cedar y como las tiendas de Salomón.» Negra por el desastre de mi culpa primera, por quien he quedado sujeta a las injurias de mis penalidades, más hermosa por la grandeza de dignidad y de rica esperanza a que por ocasión de este mal ... (ver texto completo)
Y hace significación de esta misma niñez lo que luego dice y prosigue: «Las niñas doncellitas te aman.» Porque las doncellitas y la esposa son una misma. Y el aficionarse al olor, y el comparar y amar al Esposo como un ramillete florido, y el no poderse aún tener bien en los pies, y el pedir al Esposo que le dé la mano, diciendo: «Llévame en pos de Ti, correremos»; y el prometerle el Esposo tortolicas y sartalejos, todo ello demuestra lo niño y lo imperfecto de aquel amor y conocimiento primero.
En que debajo de este nombre de besos, le pide ya su palabra y el aceleramiento de la promesa de desposarla en su carne, que apenas le acaba de hacer. Porque desde el tiempo que puso Dios con el hombre de vestirse de su carne de él, y de así vestido ser nuestro esposo, desde ese punto el corazón del hombre comenzó a haberse regalada y familiarmente con Dios; y comenzaron desde entonces a bullir en él unos sentimientos de Dios nuevos y blandos, y, por manera nunca antes vista, dulcísimos.
Porque, comenzando por lo primero y tocando tan solamente las cosas, y como señalándolas desde lejos (porque decirlas enteramente sería negocio muy largo, y no de este breve tiempo que resta); así que, diciendo de lo que pertenece a aquel estado primero, como era entonces niña la esposa, y le era nueva y reciente la promesa de Dios de hacerse carne como ella y de casarse con ella, como tierna y como deseosa de un bien tan nunca esperado, del cual entonces comenzaba a gustar, entra, con la licencia que le da su niñez y con la impaciencia que en aquella edad suele causar el deseo, pidiendo apresuradamente sus besos: «Béseme, dice, de besos de su boca; que mejores son los tus pechos que el vino.» ... (ver texto completo)
Porque en la primera parte del libro, que es hasta casi la mitad del segundo capítulo, dice Dios lo que hace significación de las condiciones de esta su esposa en aquel su estado primero de naturaleza, y la manera de los amores que le hizo entonces su Esposo. Y desde aquel lugar, que es donde se dice en el segundo capítulo: «Veis, mi amado me habla y dice: Levántate y apresúrate y ven», hasta el capítulo quinto, adonde torna a decir: «Yo duermo y mi corazón vela», se pone lo que pertenece a la edad ... (ver texto completo)
Digo que es una imagen compuesta por la mano de Dios, en que se nos muestran por señales y semejanzas visibles y muy familiares al hombre las dulzuras que entre estos dos esposos pasan, y las diferencias de ellas conforme a los tres estados y edades diferentes que he dicho.
Pues como ha ido creciendo la edad y el saber, así se ha habido con ella diferentemente su Esposo, midiendo con la edad los favores y ajustándolos siempre con ella por maravillosa manera, aunque siempre por manera llena de amor y de regalo, como se ve claramente en el libro, de quien poco antes decía, de los Cantares; el cual no es sino un dibujo vivo de todo este trato amoroso y dulce que ha habido hasta ahora, y de aquí adelante ha de haber, entre estos dos, Esposo y esposa, hasta que llegue el dichoso día del matrimonio, que será el día cuando se cerraren los siglos. ... (ver texto completo)
Porque toda la edad de la Iglesia, desde su primer nacimiento hasta el día de la celebridad de sus bodas, que es todo el tiempo que hay desde el principio del mundo hasta su fin, se divide en tres estados de la Iglesia y tres tiempos. El primero que llamamos de naturaleza, y el segundo de ley, y el tercero y postrero de gracia. El primero fue como la niñez de esta esposa. En el segundo vino a algún mayor ser. En este tercero que ahora corre se va acercando mucho a la edad de casar.
Y hemos de entender que, como aquellos cuyas esposas son niñas las regalan y las hacen caricias primero, como a niñas, y así por consiguiente, como va creciendo la edad, van ellos también creciendo en la manera de amor que les tienen y en las demostraciones de él que les hacen, así Cristo a su esposa la Iglesia le ha ido criando y acariciando conforme a sus edades de ella, y diferentemente según sus diferencias de tiempos: primero como a niña y después como a algo mayor, y ahora la trata como a doncelleja ... (ver texto completo)
Mas diré de la manera como se ha habido con esta su esposa por todo el espacio que, desde que se prometieron, corre hasta el día del matrimonio legítimo; y diré de los regalos y dulces tratamientos que por este tiempo le hace, y de las prendas y joyas ricas, y por ventura de las leyes de amor y del tálamo, y de las fiestas y cantares ordenados para aquel día. Porque, así como acontece a algunos hombres que se desposan con mujeres muy niñas, y que para casarse con ellas aguardan a que lleguen a legítima ... (ver texto completo)