Así que si no conocemos ya esta condición en los príncipes, ni se la pedimos, porque el mal uso recibido y fundado daña las obras y pone tinieblas en la razón, y porque, a la verdad, ninguna cosa son menos que los que se nombran señores y príncipes, Dios en su Hijo, a quien hizo príncipe de todos los príncipes, y sólo verdadero rey entre todos, como cualidad necesaria y preciada la puso. Mas ¿en qué manera la puso, o qué tanta es y fue su dulce humildad?
Si, Zafra, claro que el/los Papas pueden ir adonde quieran. Y, me refería al anterior que fue a Africa a reprochar a la gente el uso del preservativo. Yo me preguntaba y pregunto; que le importaría a este señor lo que en africa hacían o dejaban de hacer a este respecto. Mas valía que les hubiese llevado PAN Y CULTRA o joyas del Vaticano.
¿Exactamente, cada uno puede ir adonde quiera y lo inviten?.

Todos nos equivocamos alguna vez.

El preservativo evita muchos contagios; esto es cierto? pero el papa también puede dar su opinión. yo esto no lo he leído en ninguna parte

Castefa yo no tengo nada en contra tuya y de tu opinión, y tengo que decir que tanto tu como Dulcinea fuisteis los primeros en darme el pésame cuando falleció me esposa. "yo le pedí perdón", pero tengo que decir que yo no CREI nunca que iba a derivar la cosa como luego paso. y también quiero decir que yo escribí lo de Aldonza y el seiscientos y no me refería a ella, esto te lo puede creer. (Fue como un chascarrillo).

Dulcinea ahora ha puesto su fotografía en el foro de Belmonte y nadie se mete con ella y Belmonte tiene que estarle agradecido por darle publicidad. ... (ver texto completo)
Castefa: Que el Papa vaya donde quiera y lo inviten para eso esta la DEMOCRACIA.
Si, Zafra, claro que el/los Papas pueden ir adonde quieran. Y, me refería al anterior que fue a Africa a reprochar a la gente el uso del preservativo. Yo me preguntaba y pregunto; que le importaría a este señor lo que en africa hacían o dejaban de hacer a este respecto. Mas valía que les hubiese llevado PAN Y CULTRA o joyas del Vaticano.
Blanca como la nieve
y el granizo duro
es su pelo suave
de mi borrico curro.
desciende a poner su cuidado y sus manos, ella por sí misma, no sólo en la obra de un vil gusano, sino también en que se conserve y que viva, y matiza con mil graciosos colores sus plumas al pájaro, y viste de verde hoja los árboles; y eso mismo que nosotros, despreciando, hollamos, los prados y el campo, aquella majestad no se desdeña de irlo pintando con yerbas y flores. Por donde con voces llenas de alabanza y de admiración le dice David: « ¿Quién es como nuestro Dios, que mora en las alturas, ... (ver texto completo)
Y como siempre vemos altivez y severidad y soberbia en los príncipes, juzgamos que la humildad y llaneza es virtud de los pobres. Y no miramos siquiera que la misma naturaleza divina, que es emperatriz sobre todo, y de cuyo ejemplo han de sacar los que reinan la manera cómo han de reinar, con ser infinitamente alta, es llana infinitamente, y (si este nombre del humilde puede caber en ella, y en la manera que puede caber) humildísima: pues, como vemos,
Y a la verdad, si queremos ser jueces justos y fieles, ningún afecto ni arreo es más digno de los reyes, ni más necesario, que lo manso y lo humilde; sino que con las cosas hemos ya perdido los hombres el juicio de ellas y su verdadero conocimiento.
Por lo cual no era posible que un pecho flaco y mortal, que considerase la excelencia sin medida de Cristo, se le aplicase con fiel afición y con aquel amor familiar y tierno con que quiere ser de nosotros amado, para que se nos comunique su bien; si no le considerara también no menos humilde que grande, y si, como su majestad nos encoge, su inestimable llaneza y la nobleza de su perfecta humildad, no despertara osadía y esperanza en nuestra alma.
Y cosa sabida es que la majestad y grandeza, y toda la excelencia que sale fuera de competencia en los corazones más bajos, no engendra afición, sino admiración y espanto, y más arredra que allega y atrae.
Porque toda la eficacia de su gobierno y toda la muchedumbre de no estimables bienes que de su gobierno nos vienen, se nos comunican a todos por medio de la fe y del amor que tenemos con Él y nos junta con Él.
Porque si tan no medida grandeza cayera en un corazón humano que de suyo fuera airado y altivo, aunque la virtud de la persona divina era poderosa para corregir este mal, pero ello de sí no podía prometer ningún bien.
Y como en la música no suenan todas las voces agudo ni todas grueso, sino grueso y agudo debidamente, y lo alto se templa y reduce a consonancia en lo bajo, así conoció que la humildad y mansedumbre entrañable que tiene Cristo en su alma, convenía mucho para hacer armonía con la alteza y universalidad de saber y poder con que sobrepuja a todas las cosas criadas.
mas Dios, que no sin justísima causa llama entre todos los demás reyes a Cristo su rey, y que quiso hacer en Él un rey de su mano que respondiese perfectamente a la idea de su corazón, halló, como es verdad, que la primera piedra de esta su obra era un ánimo manso y humilde, y vio que un semejante edificio, tan soberano y tan alto, no se podía sustentar sino sobre cimientos tan hondos.
Y, como decíamos poco ha, Isaías canta de Él: «No será bullicioso, ni apagará una estopa que humee, ni una caña quebrantada la quebrará.» Y el profeta Zacarías también: «No quieras temer, dice, hija de Sión; que tu rey viene a ti justo y salvador y pobre (o, como dice otra letra, manso) y asentado sobre un pollino.» Y parecerá al juicio del mundo que esta condición de ánimo no es nada decente al que ha de reinar;
Y digamos de cada una de ellas por sí. Y lo primero, que toca a las cualidades que puso Dios en la naturaleza humana de Cristo para hacerle rey, comenzándolas a declarar y a contar, una de ellas es humildad y mansedumbre de corazón, como Él mismo de sí lo testifica, diciendo: «Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón.»