Yo veraneaba aquí hace 40 años y era una ciudad preciosa, con encanto. Eramos bastantes los veraneantes y veníamos de muchas ciudades del norte de España, desde Madrid, Valladolid, Burgos, Bilbao. Había muchos chalets con solera y empezaban a constuirse algunos bloques de viviendas. Después de varios años, he venido a vivir aquí y esto se asemeja a cualquier otra población masificada. Ya no existen las campas donde correteábamos de jóvenes. Todo es cemento por doquier. Según dicen se ha ganado calidad de vida... Yo no lo creo así.