Ocupan el espacio situado entre la
Carretera Laureà Miró nº 80-96 y la
Plaza de Sant Juan. Su concepción moderna con estructuras de hormigón y su equipamiento, inhabituales en la época, le otorgan un carácter vanguardista con relación al momento de su construcción. Unos años después, en 1939, Lluís Bertrand encargó al arquitecto Josep María Jujol un gran
arco que uniera los bloques centrales, con acceso desde la carretera, con suficiente anchura para que pasaran los
carros.