Entre los años 1922 y 1925, Joan Bertrand, hijo del industrial textil Manuel Bertrand, encargó al arquitecto municipal Gabriel Borrell el diseño de un conjunto de viviendas de obreros, esta vez en forma de
casa colectiva. El complejo de pisos está formado por once bloques construidos en hormigón que se organizan en torno a un
patio comunitario.