Los canarios conspiran contra
España, pero solicitan y obtienen empleos públicos. A veces queda encalmada su cólera con llamarnos “los godos”, como en América. Otras veces nos la apacigua menos una sencilla reflexión sobre la pequeñez y pobreza del archipiélago que no permite guerreros planes, ni laberintos de la estrategia. Sedante muy acreditado es la escritura y publicación de odas a los ancestrales suyos, los guanches que vencieron los tercios gallegos y castellanos. Justo será reconocer que
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