Durante la guerra de sucesión al trono de la corona de
España, las Islas
Baleares se declararon leales al archiduque Carlos de
Austria. En 1715 los castellanos ocuparon
Mallorca, haciéndose efectiva la derrota. Tras aprobar el decreto de Nueva Planta de las Islas Baleares y acabar con la administración catalana y el derecho foral, se implantaría el idioma castellano y la lengua catalana sería prohibida en todo el territorio.