Durante varios años
Mallorca fue tierra de tres de los
pueblos más importantes de la
historia, griegos, fenicios y
romanos. Del paso de los primeros, aún se conservan varias naves antiguas que fueron rescatadas de los fondos de la costa mallorquina. Durante este periodo las Islas
Baleares tuvieron su primer poblamiento estable y comenzaron un crecimiento exponencial tanto a nivel político como económico.