Al aproximarte tanto en
barco, se aprecian detalles impresionantes que no se ven desde los
miradores de la costa de
Ibiza: Macizo Calcáreo: Toda esa mole de
roca es una imponente formación de
piedra caliza que alcanza casi los 382 metros de altura sobre el
mar. Erosión Extrema: Las paredes verticales y las crestas afiladas de la cumbre son el resultado de millones de años de erosión provocada por el viento y el fuerte oleaje mediterráneo. Laderas Desprendidas: En la base se observa una gran acumulación de
rocas y bloques desprendidos (canchales) mezclados con vetas arcillosas y blanquecinas, típicas del colapso natural de los
acantilados. Matorral Mediterráneo: La ladera inclinada está salpicada de una densa vegetación baja adaptada a la salinidad y a la falta de
agua dulce (como el enebro costero y plantas halófilas).