En primer plano a la izquierda se aprecian unas hojas de
palmera, y el
agua de la
bahía destaca por su tranquilidad con varios
barcos y veleros fondeados. Al fondo se sitúa el núcleo urbano con sus
hoteles y
edificios residenciales costeros bajo el relieve montañoso característico de la isla. El elemento más llamativo y curioso es la franja alargada y blanquecina que cruza horizontalmente las
montañas y parte de la ciudad. Dependiendo del contexto exacto del momento en que se tomó la
fotografía, esto se debe a uno de dos fenómenos:
Niebla de advección o nubes bajas: Es un fenómeno meteorológico muy común y recurrente en la bahía de Sant Antoni. Se produce cuando una masa de aire cálido y húmedo se desplaza sobre el agua del
mar (que suele estar más fría), enfriándose rápidamente y condensándose. Esto genera bancos de niebla costera densa o nubes a muy baja altura que se quedan encajonadas contra el relieve de las montañas.
Columna de humo atrapada por inversión térmica.