El
cielo: Presenta un degradado de
colores muy llamativo. En la parte superior predomina un azul intenso que se va transformando en tonos blanquecinos y amarillos brillantes, hasta llegar a matices anaranjados y rojizos cerca de la línea del horizonte, donde se está ocultando el sol. El
mar: Refleja la luz dorada y cálida del cielo, creando un efecto de calma y tranquilidad en la superficie del
agua. Las siluetas: Se aprecian las siluetas oscuras de varios
barcos y veleros fondeados en la
bahía, así como la costa y el relieve de los
edificios de Sant Antoni al fondo a la izquierda, recortados contra la luz del
atardecer. Es la clásica
postal mediterránea y relajada que define las tardes de
verano y
otoño en este
rincón de las Islas
Baleares.