La gran masa de
agua que se extiende en el fondo es el Estany Pudent, la
laguna salada más grande de la isla. El terreno plano fragmentado por muretes de
piedra que se aprecia en primer término conforma el laberinto de estanques de evaporación. El agua del
mar se bombeaba hacia estas balsas poco profundas para que la acción del sol y el viento evaporara el agua, permitiendo así la concentración y posterior extracción del "oro blanco". Dependiendo de la época del año y la concentración de microorganismos, estas
aguas adquieren llamativos tonos rosados. La pequeña construcción blanca con
tejado a un agua situada sobre el espigón es una antigua caseta de motores o compuertas. Estas casetas albergaban la maquinaria encargada de regular el paso del agua e impulsar el flujo hidráulico a través de los diferentes niveles de los estanques. Hoy en día, estas icónicas estructuras de
arquitectura tradicional forman parte del patrimonio industrial histórico y paisajístico de
Formentera.