Lo que estás viendo en primer plano son los
canales y estanques de evaporación divididos por tradicionales muros de
piedra en seco, una técnica constructiva típica de las Islas
Baleares. El
color marrón, rosado o rojizo del
agua se debe a la alta concentración de sal y a la presencia de microorganismos especializados, como la microalga Dunaliella salina y diminutos crustáceos, que prosperan en estas condiciones hipersalinas. Al fondo, se puede apreciar la silueta del Estany Pudent, la gran
laguna salada del norte de la isla. Biodiversidad: Aunque ya no se explotan comercialmente para la extracción de sal, estas
lagunas tienen un valor ecológico incalculable. Son una parada fundamental para miles de aves migratorias, destacando los flamencos que suelen teñir el
paisaje de rosa en varias épocas del año.