El
paisaje y su
color: El
agua muestra un característico tono rosado y violáceo en la orilla. Este fenómeno visual se debe a la presencia de la microalga marina Dunaliella salina y del diminuto crustáceo Artemia salina, organismos que prosperan en entornos con altísima concentración de sal. Entorno e
historia: Lo que ves dividido por muros de
piedra son los antiguos cristalizadores e infraestructuras del
Parque Natural de Ses Salines. El
canal artificial que conecta esta
laguna con el
mar se llama Sa Séquia, construido en el siglo XIX para mitigar el estancamiento del agua y reducir epidemias. Biodiversidad: Aunque en sus
aguas está estrictamente prohibido el baño, es una zona protegida de enorme valor ornitológico. Si te fijas bien durante tu
paseo por los
senderos circundantes, es muy común avistar flamencos, cigüeñuelas y tarros blancos que se alimentan en la zona.