El
Faro de la Mola se asienta sobre unos
acantilados imponentes a más de 120 metros de altura sobre el
mar Mediterráneo. Este entorno de
piedra caliza, matorral bajo y vientos constantes es el hábitat ideal donde estas lagartijas toman el sol para regular su temperatura corporal antes de salir a
cazar insectos. Actualmente, es una especie protegida debido a la amenaza que sufren por la llegada de especies invasoras de serpientes a las islas. Un verde único de La Mola: Esta especie de lagartija es endémica de
Ibiza,
Formentera y sus islotes. Ha evolucionado de forma aislada en diferentes puntos geográficos, dando lugar a más de 30 subespecies con variaciones de
color asombrosas. Mientras que en las zonas de dunas y arenales de Formentera suelen ser de tonos pálidos o blanquecinos para camuflarse con la arena, las que habitan en el altiplano y los acantilados de La Mola destacan por ese color verde brillante tan intenso y espectacular que lograste retratar.