OVIEDO (Asturias)

OVIEDO: Sobre loa años veinte, mi padre trabajaba en la calle...

Sobre loa años veinte, mi padre trabajaba en la calle del Rosal en un comercio y hacía un reparto por todo Oviedo con un coche de caballo (bueno, sería un carro).
Un día se vió metido en un accidente que ocurrió entre la calle Uria y Conde de Toreno.
Yo no sé si a Manuel Trapote, a Nacho y Tili que son como un poco cronistas de la villa, les suena ésto...
En aquel accidente, parece que un tranvía perdió los frenos.
Hicieron unos versos, o un cantar, que se hizo famoso.
Los Ovetenses siempre fueron muy dicharacheros.
A Ver si lo recordais.....
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YO SUBIR, SUBIRÉ
POR LA CALLE TORENO,
PERO NO BEJARÉ,
HASTA QUE LOS TRANVIAS
NO TENGAN FRENO.
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elpoetamanuel@yahoo. es
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Amigo Manuel: Pues verás, tengo 77 años y más de 70 los he vivido en la calle Santa Susana, te lo cuento porque la calle Rosal, el Fontán, el Campo y el Prao Maniobras eran los principales objetivos de nuestras diabluras. Pues efectivamente he oido comentarios del accidente de la calle Toreno, creo que hubo hasta algún muerto. Merodeando por Internet encontré en el blog de Rafael Secades el siguiente comentario: "hace muchos años, probablemente más de 60, en Oviedo había tranvías que precisamente bajaban y subían por la calle Toreno... en una ocasión bajando dicha calle, se le rompe la dirección del vehículo y lanzado, coje más velocidad y se estrelló contra el edificio frontal situado al final de la calle en su cruce con Uría".
En mi versión lo que fallaron fueron los frenos.
Respecto a lo de dicharacheros ya sabes lo que dice la tradición: "Gente de Oviedo, tambor y gaita. Y lo del alrededor, gaita y tambor". Saludos.
En lo que a mi respecta, Manuel, tambien sabía de esta historia del tranvía e incluso del cantar "Yo subir,
subiré...". Y lo sabía porque me lo contó mi padre
(q. e. p. d).
Pero me ha gustado mucho que la relates tu aquí en este
foro, porque son hechos acaecidos en un Oviedo entonces
más localista pero tambien, imagino, mas dicharachero,
campechano y siempre imaginativo. Un abrazo. Manolo