Los trabajos de reforma urbanística en el barrio de Otero dejaron plazas peatonales, nuevas aceras y viales, instalaciones deportivas para los jóvenes y otras obras urbanísticas que incluyeron la recogida de las aguas pluviales para evitar las inundaciones de algunas calles los días de lluvia. El barrio de Otero presentaba un déficit urbanístico y de calidad ambiental, que fue restaurado con la reforma integral que se ejecutó con el ánimo de ofrecer a los residentes zonas agradables y lugares para el esparcimiento, con la misma calidad que otros emplazamientos del centro de la capital.