Es una gozada cuando llegas a esta Estación de Feve-Renfe. Te das de lleno con unos letreros-anuncios antiguos, hechos con baldosas de cerámica. Hablan de jabones, de aceites, de tiendas con teléfonos de dos cifras, en fin te lleva a un tiempo ya pasado de principios de siglo XX. Ademas hay palomas dentro de la estación, esas buscan cobijo y comida donde sea. De cualquier modo la función de centro de transporte la cumple perfectamente y al salir te das de lleno con una gran ciudad, bonita y agradable. Seguid así para hacerla todavía más hermosa. Desde Zaragoza, saludos J y C.