LA FRESNEDA (Asturias)

LA FRESNEDA: LA CRUZADA CONTRA EL PLUMERO DE LA PAMPA EN LA FRESNEDA----Fresnedinos...

LA CRUZADA CONTRA EL PLUMERO DE LA PAMPA EN LA FRESNEDA----Fresnedinos

El plan regional de erradicación de esta especie invasora, cuyo nombre científico es “Cortaderia selloana”, se inició el pasado día 12 de julio y, según se estima, estará activo durante los próximos siete años: un proceso que afectará a buena parte de la región, tomada en su mayoría por esta planta.

La presencia de esta especie vegetal se remonta a la década de los años 50 del siglo pasado. En esa época comenzaron a verse los primeros ejemplares en Cantabria a modo de planta ornamental en fincas y parcelas privadas.

El ‘boom’ llegaría unos años después, cuando el plumero fue designada como “planta prioritaria” para los arcenes de las autopistas, por su rápido crecimiento, su importante densidad, que ejercía de barrera natural entre las vías y los terrenos anexos, su bajo coste y su capacidad para fijar los taludes.

Ahora, con su rápida expansión comprometiendo plantaciones y especies autóctonas, las administraciones se han puesto manos a la obra para frenarla. En Asturias, en plan estratégico se dividirá en tres fases. La primera, que durará dos años, se centra en el ala occidental, desde Vegadeo a Cudillero. Al mismo tiempo, se desarrollan trabajos de erradicación en la zona central, la más afectada de la región y, probablemente, la más afectada de España.

La segunda fase, con otros dos años de duración, se centrará en oriente con la zona central en un segundo plano. Hasta 2022, por tanto, la intención de los expertos pasa por hacerle una ‘pinza’ al plumero. Esto es, eliminarla progresivamente de los extremos de la región para concentrarla en el centro, donde se actuará ininterrumpidamente durante todo el proceso.

Un millón de semillas

Los últimos tres años de la actuación, estarán enfocados a revisar e intensificar las actuaciones en la zona centro. Con ello, se espera que la población esté controlada para 2025. Cada planta tiene diez plumeros y, cada uno de estos, dispersa al año unas 10.000 semillas. Echando cálculos podemos ver que cada planta arroja un millón de semillas al año, una expansión rapidísima que hay que controlar.

La proliferación de la planta, que ya la ha llevado a Portugal y al sur de Francia, hace necesario el compromiso de los gobiernos de estos países en materia de coordinación y financiación.