Supongo que el hecho de que no haya comentarios al respecto será porque la mayoría de los ciudadanos desconocen la existencia de estos magnificos baños judíos. Yo los conozco por fotografía y otras referencias, pero no los he podido visitar en persona. En una ciudad como Zaragoza, es una vergüenza que un monumento como este no se pueda visitar. Si a la iglesia se le impone un mínimo de días visitables para monumentos que normalmente han estado cerrados al público, esta ley debería aplicarse también a los baños judíos de Zaragoza.