La estupidez de muchos que viven de la pluma es tan grande, que no les deja discurrir y pensar sobre sus actos, temerariamente tienen conciencia de hacer las cosas bien, cuendo lo unico que hacen es lamer las botas de aquellos que les ordenan publicar su dictado cotidiano, todo a cambio de un hueso raido, sin sustancia, babeando con su rabia metida en los escritos.