Fue levantada en estilo
románico sobre la Mezquita Mayor, tras la conquista de la ciudad por Alfonso I en 1.118 y se consagró con la advocación de
San Salvador en 1.121. Su configuración actual es
fruto de múltiples ampliaciones y reformas desde el siglo XII hasta el siglo XX. El resultado es un
edificio en el que conviven en armonía elementos románicos, góticos, mudéjares, renacentistas, barrocos y neoclasicistas.