Un
pueblo realmente entrañable en el que te sientes como en
casa. En el pueblo que vió nacer a mi amama (Perse Villegas) pasé alguno de los mejores
veranos de mi vida. Años después volví con mis hermanos y encontramos el pueblo tal y como lo recordaba y hasta mejorado si cabe, gracias al esfuerzo de esa gente
joven que ha decidido quedarse a vivir en la tierra de sus mayores. Un saludo para Javier el del
bar.
Aitor Bilbao Martxueta.