Muchos nos preguntamos, por ejemplo, si no será masón el presidente Rodríguez. Sus medidas y actitudes traslucen muy bien el “buenismo” seudohumanitario tradicional en la masonería, la aversión radical a la Iglesia católica o el “pacifismo” y tolerancia hacia quienes amenazan nuestra cultura. Son datos curiosos la devoción beata de Rodríguez por uno de sus abuelos, precisamente masón, o la visita que después del 14-M le hizo Giscard de´Estaing, uno de los masones más poderosos de Europa, y que dejó ... (ver texto completo)