Lo del aragonés Carod Rovira es una patologia, consecuencia del sindrome de Estocolmo que padecen tantas personas en estos ghettos nacionalistas, agravado en su caso por ser hijo de guardia civil en Cataluña. Este síndrome llega a producir fenómenos tan exóticos como el de un extremeño que se siente feliz y agradecido de ser bien tratado como "inmigrante" por el gobierno de Ibarreche. Lo de Arzalluz y Benach es incurable porque les viene de cuna.