Ha ocurrido en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona. Ocho jóvenes con la cara cubierta, como los eta-rras (y en eso son como ellos), han llenado de pintadas y de carteles los alrededores del aula, donde el profesor Francisco Caja, presidente de Convivencia Cívica Catalana, impartía su clase. Y no sólo eso, sino que luego, después de fotografíar "el cuerpo del delito", han destrozado la puerta de su despacho, clavando dos barras e inutilizando la cerradura con silicona.