¿PADRES CONTRA PROFESORES?
Ayer hacíamos algunos comentarios sobre las escuelas y colegios de antes y cómo hoy día ningún alumno sufre el más mínimo maltrato. Antes, y sobre todo en sociedades más rígidas y autoritarias, el respaldo de los padres hacia la escuela era absoluto y cualquier decisión de los maestros, hasta las más arbitrarias, era apoyada sin fisuras, generalmente. Y el menor percibía esta complicidad entre sus progenitores y sus profesores, hasta el punto de que sabía que poco tenía
... (ver texto completo)
Según el Informe Estatal del Defensor del Profesor 2008, durante elcurso 2006-2007 las amenazas recibidas de padres y madres se incrementaron en un 24 por ciento respecto del año anterior. Aunque siguen siendo casos aislados, la gravedad del asunto no es para tomársela a la ligera. Sin caer en alarmismos innecesarios o catastrofismo diversos, es incuestionable que estas actitudes de algunos progenitores contribuyen a complicar y hacer más difícil la labor de los docentes. Algo que parecía impensable hace sólo unos años, comienza a instalarse peligrosamente en nuestra sociedad. Si teníamos poco con los malos resultados académicos -el llamado fracaso escolar- la mala educación de muchos alumnos, incluso violencia verbal, en secundaria, sobre todo, ahora añadimos las reacciones de algunos padres y madres, más propias de energúmenos.
Sin prisa, pero sin pausa, se ha producido una paulatina pérdida de autoridad de maestros y profesores, sometidos al constante cambio de leyes educativas y a los caprichos de las administraciones, los propios alumnos y los políticos, más preocupados de tener contentas a las familias que, al fin y al cabo, siempre sumarán más votos que los profesionales de la enseñanza (la proporción de 50 a 1, más o menos). (Como pequeño botón de muestra, la Junta de Andalucía, por ejemplo, ha lanzado la propuesta de modificar el calendario escolar, sin consultar previamente a los profesores, poniéndolos en una situación poco airosa ante la opinión pública, por no decir cuando anuncia a bombo y platillo cualquier mejora salarial de éstos).
Manuel, el de Soria (desde la diáspora)
(Seguiremos)
... (ver texto completo)