Señor dios mío ten piedad de nosotros, que no dudemos de vuestro amor que nos tienes a cada ser humano, te crucificamos cada día con nuestros pecados nuestras miserias, una que recibió la fe desde el vientre de mi madre, y que ultimamente les estoy defraudando, y sabeis por qu, porque no acepto la
cruz. Juan pablo ii la acepto hasta sus ultimos dias. El papa grande.