No puede decirse que el susodicho alcalde fuera tonto, o desconociera el tema, poco probable; más bien creo que iba más allá de la cuestión del estricto objetivo de reapertura de un balneario nuevo para relanzar el pueblo de Camporrells, sino de montarse su propio chiringuito
Mira que nos gusta conspirar, más que a la cabra el monte. Aunque pueda considerarse que Pepito la Justa sin duda es una persona afable y cercana, más comprometida con el pueblo de Camporrells que el anterior, no puede deducirse que áquel lo hiciera todo rematadamente mal, aunque si le perdió su egocéntrico personalismo y su desmedida ambición